Curado por: Cynthia Matayoshi
La Mentoría de Poesía del Laboratorio de Escritura nace después de más de once años de trabajo sostenido leyendo, escribiendo y enseñando poesía. No es un espacio para aprender fórmulas ni para acumular consignas, sino un proceso de acompañamiento individual pensado para que cada tallerista encuentre su propia lengua poética. Ese es el eje central del taller: no homogeneizar voces, sino afinar la singularidad.
A lo largo de 2026 el trabajo estará orientado especialmente a la estructura del poema: qué imágenes lo sostienen, qué símbolos lo organizan, qué decisiones formales construyen su tensión interna. No abordamos la poesía como pura expresión emocional, sino como una arquitectura delicada que requiere conciencia formal. En este taller pensamos el poema como texto ficcional: ¿quién habla cuando escribe un poema?, ¿cómo se construye ese yo poético?, ¿puede transformarse, narrar, desplazarse?, ¿cómo incorporar elementos biográficos sin caer en la confesión directa? Esta perspectiva —la poesía entendida como ficción— es uno de los diferenciales del espacio, porque permite trabajar con libertad y distancia crítica.
Otro de los pilares fundamentales es el trabajo sobre lo acústico. El poema no se corrige solamente en la página: se escucha. Trabajamos la musicalidad, el tempo, el corte de verso, la respiración y la lectura en voz alta. Nos preguntamos dónde el poema tropieza, dónde acelera, dónde necesita silencio. No se trata solo de “escribir bien”, sino de que el poema encuentre su ritmo propio.
El taller combina herramientas técnicas con una formación estética sólida. Aprender a corregir un poema implica saber desdoblarse, leer como si fuéramos otro, identificar las figuras retóricas que sostienen el texto y comprender cuándo una imagen está viva y cuándo es decorativa. Se trata de adquirir criterios, no recetas.
La modalidad es individual y asincrónica. Cada módulo consta de cuatro clases que se envían por mail, con materiales teóricos, lecturas de poesía y consignas para que escribas un poema por clase. Yo leo cada texto y envío devoluciones escritas y detalladas, pensadas para ayudarte a encontrar la mejor versión posible. Esta devolución personalizada —que queda por escrito y puede releerse— es uno de los aspectos que diferencia este taller de los espacios grupales donde la lectura es más general. Además, hay un encuentro mensual opcional por Meet para profundizar dudas o conversar sobre el proceso.
El taller está organizado en módulos temáticos. Podés cursar uno por mes (modalidad semanal) o realizar un módulo en dos meses (modalidad quincenal). El mínimo es un módulo, pero el espacio está pensado para acompañarte el tiempo que necesites, incluso durante un año completo. Cada edición se renueva: las clases se actualizan y revisan constantemente.
Los primeros módulos de 2026 abordan ejes como el haiku y la poesía contemporánea, el corte de verso como partitura, la tensión entre realidad y lo real, y la voz que deviene mito. Trabajamos el cuerpo como paisaje en movimiento, la lengua que se desvía, la imagen que insiste, el poema como organismo vivo, la invocación y la metamorfosis. Cada módulo propone un desplazamiento estético y formal, no solo una temática.
Este no es un taller para producir poemas en serie. Es un espacio para afinar una voz, comprender la poesía como género ficcional y desarrollar una mirada crítica sobre el propio texto.
Las vacantes son limitadas porque el trabajo es individual y requiere lectura cuidadosa. Se puede cursar desde cualquier lugar del mundo.
Consultas por aranceles y vacantes desde el Formulario: Laboratorio de escritura
Nota: mis aranceles se basan en el tarifario de Unión de escritoras y escritores de Argentina.